Alice Shipley y Lucy Mason eran inseparables: aunque con pasados totalmente opuestos, sus días en la universidad se sucedieron entre risas, aventuras y libros. Hasta que algo sucede que las aleja para siempre. Alice pronto se casa y, en un arrebato de amor, se traslada a vivir a la tormentosa Tánger de 1956, un Marruecos que se acerca peligrosamente a su fin colonial y bulle repleto de conspiraciones. Pero la ciudad blanca no es lo que Alice esperaba: con John siempre ausente, ni el exotismo de sus calles ni la fragancia de sus aromas logran despertar su interés.
Pero un buen día Lucy llamará a su puerta; su aparición será un maravilloso soplo de aire fresco y juntas descubrirán un Tánger muy diferente, más misterioso, mucho más peligroso.
Cuando el pasado vuelva a acecharlas y la sombra de un asesinato se cierna sobre sus vidas, Alice y Lucy se darán cuenta de que sus días felices en Tánger se han acabado para siempre.
Afilada como un puñal, rebosante de exotismo y encanto. Una primera novela tan bien armada que dejará al lector totalmente hipnotizado.
OPINIÓN:
La historia comienza de forma impactante cuando alguien recuerda cómo sacaban el cadáver de un hombre del mar. Inmediatamente después, nos trasladamos al Tánger de los años 50, un lugar exótico pero también bullicioso y agobiante. Al menos así lo ve Alice, quien tuvo que dejar su vida de Vermont para seguir a su marido hasta Marruecos. No se siente a gusto en su nueva ciudad de acogida, de hecho, apenas sale de casa pues sus calles parecen asfixiarla y confundirla. Y su marido tampoco hace mucho para que ella se sienta cómoda.
Pero su monótona vida cambiará cuando Lucy, su antigua compañera de habitación en Bermington College, aparezca sin previo aviso. Fueron inseparables en su momento, casi como hermanas, pues ambas comprendían lo que era perder a unos padres. Sin embargo, Alice no esperaba volver a verla y mucho menos en ese contexto. Es así como surge cierta tensión entre ellas, pues han pasado unos cuantos años y todavía recuerdan el acontecimiento que ocurrió en Vermont y que las separó para siempre.
Mientras que Alice no parece muy entusiasmada con explorar la ciudad junto a Lucy, esta última disfruta con los olores y vitalidad que le ofrece Tánger. De hecho, pronto se hará con la ciudad y le conquistarán sus gentes, algo que no extraña a Alice pues Lucy siempre fue una chica segura y decidida. Al contrario que ella, que es mucho más insegura. Quizás por eso siempre se compenetraton tan bien.
A través de una narración en primera persona, Alice y Lucy, nos van contando cómo es su reencuentro. La alegría e inseguridad de volver a acercarse a una persona a la estuviste tan unida y sin embargo hace tanto tiempo que no ves. Pero también sus voces nos conducirán hacia ese pasado que las unió y cuyo misterioso final acabó por separarlas. Narraciones y puntos de vista contrarios que nos permiten tener las dos visiones de un mismo suceso, y que acaban por provocar en el lector una confusión sobre quién de las dos dice la verdad.
"Ahora sabía que el pasado nunca se iba del todo y que no podía dejarlo atrás para siempre, que la bruma no me protegería eternamente. Sentí resurgir entonces cada doloroso detalle de esa época, y el calor del agua, de Tánger, dejó de presionarme la piel.
Estremecida, tuve la sensación de que jamás volvería a entrar en calor"
La situación tangerina se vuelve cada vez más turbia ante su inminente independencia, lo que va en consonancia con la relación entre ambas mujeres que acaban por sacar a relucir historias pendientes. Y en esa ambientación de caos, de asfixia hacia su final, el lector se adentra en una resolución de la historia retorcida que pone los pelos de punta al pensar en la maldad del ser humano. Puede resultar algo evidente cuando nos acercamos a su final, pero no me esperaba que la autora lo cerrara así.




