Alejandra Olivares tiene un secreto.
Alejandra Olivares lleva siempre de la mano una pulsera.
Alejandra Olivares vive en una huelga de hambre.
Los padres de Alejandra están desesperados.
Los padres de Alejandra la ingresan en el Roble Viejo.
El Roble Viejo será su casa por tiempo indefinido.
En el Roble Viejo, Alejandra aprenderá que nada es lo que parece y que todos tienen un secreto.
Allí encontrará el amor, la amistad, la traición, el miedo y a sí misma.
Para amantes de novelas como “Los renglones torcidos de Dios” o películas del tipo “Inocencia interrumpida” o “El cisne negro”.
"Azul capitana" me ha transportado directamente al primer día de mis prácticas en un clínica psiquiátrica. A esa sensación de miedo por el desconocimiento de lo que ocurriría allí, de qué historias encontraría y, egoístamente, qué patologías podría conocer más de cerca. Pero también a la sensación, cuando las terminé, de equivocación con todo lo que yo esperaba encontrar, lo que aprendí allí es que tendemos a poner etiquetas, a no ver más allá de los historiales y nos olvidamos de lo más importante. Que allí sólo hay personas.
Han llegado al Roble Viejo, pero Alejandra se niega a bajar del coche. No piensa claudicar con lo que quieren sus padres. No quiere enfrentarse una vez más a lo mismo. Ya sabe que lo que hace no está bien, que tiene un problema, ella misma, al verse reflejada en las ventanas del coche, se llama loca. Pero no quiere repetir las mismas terapias, con especialistas que vigilen constantemente lo que hace y lo que no. Sin embargo, sus padres la obligan a ingresar en otro centro para que vuelva a ser ella y deje el pasado atrás.
"Me duele dentro, y me asfixio, y sé que nada me calmará esta angustia tan honda que ahueca mi estómago y me araña brazos y piernas. Condenada al aislamiento y la incomprensión. Tan triste y tan sola. Tan pequeña y tan rota."
"Me duele dentro, y me asfixio, y sé que nada me calmará esta angustia tan honda que ahueca mi estómago y me araña brazos y piernas. Condenada al aislamiento y la incomprensión. Tan triste y tan sola. Tan pequeña y tan rota."
María Fornet con la figura de Alejandra y de una enfermedad dura como es la anorexia, nos permite tomar otra perspectiva como lectores, dejando a un lado las etiquetas y el morbo que envuelve constantemente a las enfermedades mentales. Nos da la opción de comprender, de sentir cada una de sus historias, de ponernos en su situación dejando a un lado el motivo por el que cada uno de ellos se encuentra encerrado en el Roble Viejo. Nos permite verles con transparencia, como las personas que son.
A medida que iba leyendo cada uno de los capítulos, que María ha sabido enmarcar a la perfección con frases de escritores o pensadores, luchaba contra la sensación de pérdida. No quería dejar atrás a sus personajes y la belleza con la que escribe María. Es una historia corta pero una delicia para los lectores que buscan una escritura cuidada y perfilada al detalle y que al mismo tiempo consiga transmitir e invitarnos a reflexionar.
Es una lectura emocional y dura en determinados momentos, pero plagada de realidad, de historias que comprenderemos por el dolor y el miedo que las da sentido. Pero en las que buscaremos un halo de esperanza aunque ni sus propios protagonistas lo vean.
No puedo dejar de recomendaros esta preciosa historia, para mí ha sido de lo mejor que he leído como autopublicado. Repetiré con su otro libro "Un nudo tras otro" sin ninguna duda.
Mi puntuación:9/10
Gracias a su autora por enviarme un ejemplar.
Cris



